Del capital al talento 5/5 (5)

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A veces recuerdo mis largas horas estudiando los puntos de inflexión, el coste de capital humano, el Taylorismo…
La cantidad de horas que empleé en aprender esto y los instantes que quizá me costó olvidarlo, porque de los pormenores apenas recuerdo nada.

Taylorismo

A modo de resumen, en aquellos entonces, la división del trabajo del obrero y control de tiempos, se realizaba de forma exhaustiva para que éste, no pudiera decidir ni tener control sobre su actividad y así, generar mayor eficiencia.
Contabilizar el tiempo que cuesta realizar las actividades de forma pormenorizada para lograr extremar la eficacia.

En este paradigma del capital-tiempo, la figura del “jefe” se torna importante y similar al capataz: ordenar, para que el obrero, sea únicamente mano de obra cuya misión es realizar aquello que se le ha ordenado sin dedicar tiempo a pensar, por supuesto, pues si piensa, resta eficacia.

Jefe

Hoy, esto, mal que pese a algunos o cueste a otros, ha desaparecido de nuestro paradigma económico, social, educacional… No podemos resumirnos en trabajo hora, porque somos humanos las veinticuatro horas del día.

Por eso hoy, la vida de la empresa, en un mundo donde lo que era válido hace una milésima de segundo, ha sido olvidado antes de que usted o yo lo leamos, se requiere una gran y constante flexibilidad.

Habilidad

He aquí la necesidad de la sustitución de los jefes por líderes que extraigan lo mejor de cada persona, su talento, su bondad, su bien hacer.

Hoy, lejos de ocupar el tiempo en el “hacer”, es necesario ocuparlo en el “ser”. Primero ser, desde aquí hacer para luego poder tener.

Y, si alguien todavía no se ha dado cuenta, debemos dejar de “jefear” para poder mejor “liderar”.

Pilar Aragüés

Longae Vitae #vinummedia
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