Dignidad se escribe con H 5/5 (5)

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¿Y por qué no? Cuento y narro perrerías, palabras que, como ladridos realzan reflexiones y despiertan las realidades ocultas, las conciencias dormidas y a los inconscientes como yo.

La conciencia de conocer la existencia de uno mismo y la de los demás. Como la existencia de la Hache. Una letra que, además de cambiar las bombas en el siglo XX, la energía en el siglo XXI y bebérnosla doble con oxígeno, cambia las palabras. ¡Cuidado! Porque… no es lo mismo decir… chaqueta, que caqueta, chévere que qué-vere, chochear que cocear.

¿Por qué no se pronuncia la Hache? ¿Por un motivo subterráneo escondido en el bulbo raquídeo que con el tiempo ha conseguido aflorar y que ha hecho madurar al capullo hasta hacerlo mariposa?

¿Por qué la Hache no tiene sonido en nuestro rico idioma español? ¿Quién le quitó el sonido? Porque sin sonido enmudece, se queda sin voz. Ahí radica la raíz del problema. ¡Le hemos robado la dignidad! Sin voz no hay dignidad, porque a quien no tiene voz no se le oye, menos se le escucha, y al final desaparece sin desaparecer. Se vuelve invisible. Como la Hache.

Y yo me pregunto, os pregunto, ¿por qué? ¿Por qué hacemos esto? ¿Por qué robamos la dignidad de las cosas, y peor aún, de las personas? Hasta la mierda de vaca tiene dignidad, y debemos tratarla con respeto, porque con ella se abona el campo que engendrará una hermosa flor, o la remolacha roja que se convertirá en azúcar para que tú te tomes mañana tu café.

Seamos, queridos amigos, dignos de nosotros mismos dignificando a los demás. ¿Te gusta que te jodan? ¡Pues no jodas a los demás!!¿Te gusta que te abracen con cariño? ¡Pues abraza tú! Ríete de ti primero y enseña a los otros el respeto. Porque al final en eso consiste la dignidad.

Quiero ladrar “guau,guau, guau”. Quiero que todos ladréis conmigo ¡guau-guau! Un ladrido bien alto que se escuche hasta en el Palacio de la Zarzuela, y allí, también, ladre el rey con nosotros. Guau-guau-guau. ¡Venga, todos a ladrar! Un ladrido que nos dignifique como animales. Al fin y al cabo, dicen que el perro es el mejor amigo del hombre.

Compartamos animaladas divertidas, serias, extrañas, cotidianas, lo que creáis más oportuno. Pero nunca aburridas. Por favor, aburridas no. Junto con la coliflor y la guerra, el aburrimiento es lo que más odio en el mundo.

Allí donde estéis, sí, a ti, y a ti y a ti también. Allí donde estéis, mi corazón está con vosotros. Porque aquí nos gustan todos. Y nos gustan tanto, que nos gustan hasta los gatos. ¡Miauu!

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