Porto por primera vez 5/5 (6)

2
1029
Porto - Fotografía Pablo Dotta (vinummedia)

Seguramente varios de quienes estén leyendo (especialmente aquellos que viven en el viejo continente) ya conocerán la ciudad de Porto. De ser así coincidirán conmigo en que se trata de una ciudad maravillosa, preámbulo de una zona productora única, la cual conocí hace muy pocos días. Espero poder compartir con ustedes un poco de esa experiencia.

Comencemos por la ciudad, no apta para cardíacos, debido a que las escaleras son interminables. Una ciudad empapelada de azulejos, con gente muy similar a la sudamericana, sin el glamour de otras ciudades europeas, pero con un andar orgulloso y alegre. La gastronomía es destacable en calidad, cantidad y sobre todo, en el precio. Por unos 10 euros podemos tener una Francesinha, un plato típico de Porto que consiste en un sándwich caliente muy alto, cubierto de muzzarella, con carne, salsa de tomate y acompañado con fritas. Para los lectores del Río de la Plata, es como una mezcla entre sándwiche caliente y chivito uruguayo. Las sardinas asadas son otra firma de la ciudad, pudiendo encontrar en muchos bares por un precio irrisorio.

Lo mejor de la ciudad está en las riberas del río Douro, allí podemos disfrutar de una copa de vino mirando el ir y venir de cruceros y los rabelos, los botes que tradicionalmente transportaban el vino de la zona productora hasta la ciudad, donde aún encontramos varias casas de vino Porto en la ribera del río, del lado de Vila Nova de Gaia, cruzando el puente. Aquí es que quiero detenerme un poco, en la magia del Porto como vino.

Me sorprendió encontrarme con bodegueros apegados a su tradición, dejando un poco de lado la tecnología para escuchar a la naturaleza. Con variedades mezcladas en el viñedo hasta con 41 uvas distintas. Utilizando técnicas ancestrales y dejando que el vino exprese el terroir en todas sus formas. Es prácticamente imposible definir al Porto en una sola frase, ya que cada productor desea darle su impronta, con mayor o menor contenido de azúcar, con más o menor influencia de madera, con más o menor elegancia y muchos etcéteras más.

Vale destacar para aquellos que no estén familiarizados con la zona, que la plantación se hace en terrazas, por lo que la cosecha mecánica resulta imposible, estando en manos de los hombres y mujeres del Duero, más un ejército de extranjeros que van a hacer la vendimia, las uvas que darán lugar a alguno de los varios tipos de Porto que encontramos.

Si tienen la oportunidad de ir hacia el interior, Peso da Régua es un pueblo con costas en el Douro que está en plena zona productora, de allí fácilmente se pueden visitar varias bodegas. Si se van a quedar en Porto, recorran toda la rambla entrando a cada una de las casas y traten de participar de las diferentes degustaciones para conocer los perfiles de cada marca. O si no hagan su propio “tour” en alguno de los bares sobre el río, pidiendo diversas copas de Porto. Si en algún momento desean variar, pueden probar algún Vinho Verde que les refresque el paladar.

Si como yo es la primera vez que van a Porto, seguramente se enamorarán de la ciudad. Si ya han ido, seguramente nos encontraremos en alguna escalera camino al Douro a disfrutar de este mágico lugar.

Salud!!

vinum731

Te ha gustado este artículo? Por favor, valóralo.

2 Comentarios

  1. Efectivamente, Porto es mágica y el Oporto es un vino maravilloso, lleno de historia y tradiciones. Estuve varias veces en Porto, y todas, como la primera, son inolvidables.

Dejar una respuesta