La hipocresía política 5/5 (4)

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Amnistía Internacional (Contra las minas Antipersonas)

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Hola queridos y amados lectores y amantes del buen vino. Ciudadana. Hoy voy a comentar un hermoso suceso acaecido en mi vida en la última semana.

Por vericuetos que no comentaré, llegué, por casualidad, a participar en un campeonato internacional de baloncesto en silla de ruedas. Como voluntario, no como jugador, ya que por lo visto mi discapacidad, mental, todavía no me permite meterla sentado. Ahí conocí a Swan Wahab, chico iraquí de 20 años que jugaba en un equipo suizo, y que, a pesar de no tener piernas, ¡sí que la metía por todas partes!

Con los días tomamos amistad, hasta que el último día le pregunté por sus… piernas, si era por la guerra. Me dijo que fue por un accidente. ¿Un accidente? ¿De coche? Le sugerí. ¡No! Un día, con 11 años, pisó, sin querer, una bomba. ¡Una bom bom bomba! ¡Ja, ja, ja! Concretamente una mina antipersonas. Y no hablo de una argentina antisocial ¡Ja ja ja! Un accidente. ¡Que se joda, por iraquí, seguro que se lo merecía! ¡ja, ja, ja!

¿No tiene gracia? ¿No? Pues si le hubierais escuchado a él decirlo mientras os quedáis mirando sus NO piernas tampoco os hubiera hecho gracia. Quizás os haga más gracia saber que nuestros amados países producen y exportan estos juguetes tan divertidos que a la gente le hace explotar, literalmente, de emoción.

Y yo pregunto, os pregunto, especialmente a aquellos que habéis votado a todos los partidos que han gobernado. ¿Os parece bien? ¿Os parece bien que los gobiernos de este nuestros países permitan y fomenten este tipo de industria? ¿Y por qué esconden este tipo de información? ¿No les parece motivo de orgullo?

Hay gente, porque yo mismo lo he oído, esgrimir en defensa de estas acciones argumentos tales como la creación de empleo, la capacidad productiva de nuestros estados, o la importancia estratégica que adquiere el país como actor relevante en la geopolítica internacional. Además, es por cuestión defensiva. Seguramente mi amigo, con 11 años, y allá en Irak, ya estaba pensando en atacar… el mundo.

En mi pueblo, a esto se le llama hipocresía. Hipocresía política. No quiero un solo político hipócrita cerca de mi. Y menos lejos. No adquiramos mierdas envueltas en papel de regalo, porque ni el papel sirve para envolver, ni la mierda para regalar. A no ser que sea como abono.

Porque ya no somos tan tontos. Y desvelaré un secreto que puede hacer pupa a más de una persona. La gente suele hacer las cosas por dos motivos. Uno el que suena bien, y el otro el verdadero. Así que medid bien las palabras, que no todas se las lleva el viento.

Si tenéis hijos, nietos, conocidos, ¡visualizadlo, por favor! si los tenéis, os pregunto, ¿cuál es el beneficio económico exacto que merece la pena obtener por arrancarle las piernas a un niño de 11 años? Y ya no a uno, sino a cientos, miles, de niños, niñas, hombres y mujeres. Y ya no piernas, sino brazos, corazones y almas.

No seamos como hipócritas, sino como Hipócrates. Seamos dignos de nosotros mismos no permitiéndonos ser indignos. Seamos, amigos, amigos. Porque solo es necesario conocer algo de historia para saber, que, o aprendemos pronto y rápido, o serán nuestros hijos, o los hijos de nuestros hijos, o las pollas de los pollos, pero un día, puede ser ahí, donde estás.

Gracias Swan, por hacerme mejor dentro de mi pequeñez, y más cabrón con los que se lo merecen. Que la paz esté con todos vosotros. Y con tu espíritu.

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