Rencor se escribe con S 4.71/5 (7)

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¡Sí sé, sí sé, sí sé! ¡Que sí! Si nos desasosiegasemos por asesarnos el seso, siempre seríamos desastrosos. Ça va? Soy Iñaki Marañón, y, hoy…¡sorpresa! esparciremos el plural en un ansiado deseo multiplicador de sentir sin sisar todos aquellas oscilaciones corazoniles de sístoles y diástoles. Va por la S.

Porque la S nos hace ser más. Porque la S nos aúna todos a una, como Fuenteovejuna. Un sonido que describe la brisa sonora soplante de diciembre, enero y febrero. Un sonido que nos instiga a silenciar, que nos llama la atención. Sssss. Un sonido muchas veces sinsentido si no se sabe saborear su sisear.

Siempre señalando. ¡Ese!, con tilde y sin ella, como esa, aunque no tan multifacética como este éste… cuando esté, al este o al oeste, incluso al sur. Pero no al norte, que sin S se acerca el invierno. Siempre con ese. O con el otro. ¡Qué más da…! Porque para demostrativos ya está ésta, o esta otra. ¡Será por demostrar…! Si demostraciones es lo que nos sobra en esta sociedad sobreseida de espantos.

Una cosa, sinuoso escuchante, ¿Hace la S mirarse más el ombligo al ser humano? Porque no es lo mismo matar que matarse, querer que quererse, joder que joderse ¿Reflexiona esa letra en algo cuando se pone en el primer verbo, en plan… parachoques, o al final, en plan postdata? Que con su mayúscula en forma de gancho hace desdoblarse en muchos significados acciones simples que sobresaturan su sensación sugestiva. Como la gotita de agua que proyecta un prismático arco iris con la fosforescente efervescencia de un sol naciente. ¿Tú también has pensado en Japón?

So pena su prestigio, la S es un as. ¡Sí! Porque sabe a sal. Porque da un chispazo de sabor a nuestras existencias simples.

Hablando de existencias, sacrificado tú, dulces vosotros ¿Qué piensas de tu existencia? ¿Pondrías un aprobado al examen de tu vida? ¿Un cinquillo al menos? Aunque yo soy más de mus… echando un órdago a la grande, que la pequeña para los que la tienen pequeña, la expectativa de vida digo, ¡con un buen par! que el juego es lo que más cuenta y la vida, al fin y al cabo, es un juego que hay que jugar. A ser posible siempre para ganar, y siempre respetando las reglas. Como un… salvaslips en esos días en los que se es de la selección española… la roja.

Y hablando de selecciones, ¿Eres capaz de seleccionar tus sentimientos? ¿Te has planteado poder sentir lo que quieres y cerrar la puerta a esas emociones que te imposibilitan progresar? ¿Lo has intentado alguna vez? Dicen que no es posible… quizás tengan razón. Pero también es cierto que con ensayo los piragüistas esquivan los pedruscos de la corriente y consiguen la meta sin darse un cósmico tozolón.

Hoy quiero hablar de uno de esos pedruscos. El rencor. Decía Friedrich Nietzsche que el remordimiento y el rencor es cosa de débiles. ¿Tú qué crees? Al fin y al cabo es humano, demasiado humano.

¿Quién no ha sentido rencor alguna vez? Sí, es cierto, todos somos blandengues de vez en cuando. Todos nos hemos sentido pequeños alguna vez, pequeños como una avellana en el culo de un elefante, y justa, o injustamente, hemos deseado que el anticristo se llevara a alguien a las calderas de Mordor.

No merece la pena. Esa pena te conduce a un penal mental. Sé mental, pero para ser feliz. En esta vida todo lo que no es avanzar es retroceder. El tiempo es siempre una cuenta atrás. Solamente merecen la pena las piedras que construyen moradas y las que se lían en papel de fumar. Qué curiosamente también hacen moradas… las caras.

¡La vida puede ser tan bonita! Repito: La vida puede ser tan bonita la vida…No malgastes un solo pensamiento pernicioso que te haga más desdichado. No insultes a tu sesera, ni a tu corazón, con semejante atención hacia alguien que solo debe ser pasado. Por eso, pido perdón, y por eso lo podo de mi pensamiento.

Obsequiemos ilusiones chistosas, sabores asados, pluviometros. Lo que sospechéis más preciso. Pero jamás sandeces. Por favor, sandeces no. Junto con el taylorismo deshumanizante y las suegras metomentodo, las sandeces es lo que más detesto en el cosmos.

Allí donde estéis, Sí, a ti, y a ti y a ti también. Allí donde estéis, mis sentidos están con vosotros. Porque en mi fiesta caben todos. Y caben tantos, que caben hasta los sosos.

vinum731

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